Riva pidió a la Justicia que desaloje el diario

Álvaro Riva Rey_Director de El HeraldoEl Director del Diario El Heraldo pide a la Justicia que actúe para que el local sea desocupado por los trabajadores que vienen realizando una serie de reclamos en medio de una tensa y compleja situación

De acuerdo a la información recabada por FLORIDA24 el Director del diario El Heraldo, y también Director de Cultura de la Intendencia de Florida Álvaro Riva Rey presentó un escrito ante el Juzgado de la calle Independencia, acompañado por la firma de al menos seis trabajadores, en lo que se define como una acción de amparo. Mediante la misma solicita a la justicia que interceda y sea desalojado el edificio donde funciona el diario.

De ahora en más el juez actuante tiene 48 horas para responder a este petitorio.

Uno de los primeros datos sobre este aspecto se conoció a través de twitter, donde el Edil del Partido Nacional Ricardo Cono Santiago en su calidad de empleado del diario twiteó:

“Ricardo C. Santiago ‏@conosantiago 3h

Recién llegado de Florida tras firmar el Recurso de Amparo contra la ocupación de El Heraldo. 4 ocupantes de 19 trabajadores, todo dicho.

Ricardo C. Santiago ‏@conosantiago 7h

En un rato viaje hacia Florida a firmar el Recurso de Amparo contra la ocupación de El Heraldo. Todavía habemos gente que queremos trabajar”.

 

Horas antes, el propio Riva, envió a algunos medios de comunicación, entre los cuales no se encuentra FLORIDA24 una nota editorial en la que da cuenta de los sucesos.

Tomamos la misma de TVF Florida, canal 4

 

El Director del Diario El Heraldo Alvaro Riva Rey:

La ocupación pacífica de El Heraldo

Hoy, martes 26 de noviembre, El Heraldo habrá estado clausurado por tercer día consecutivo, tras una ocupación llevada adelante por cuatro trabajadores que primero se amotinaron y luego utilizaron la fuerza para apoderarse del control del edificio, que evidentemente no es el control de la empresa.

El hecho ocurrió el viernes 22 a la tarde, tras un incidente violento del que resulté lesionado. Un grupo de trabajadores y extraños ocuparon el edificio de El Heraldo sin mediar trámite alguno: por la fuerza y sin aviso.

Los hechos objetivos son los siguientes:

– Fue ocupado por una minoría de trabajadores.

– Fue una medida sorpresiva, no hubo ningún proceso de mediación previa, en ningún ámbito.

– La medida fue aplicada de inmediato, sin ninguna otra anterior menos dañosa.

– Fue usada como estrategia para forzarnos a una negociación desde posición de fuerza.

– Lo hicieron contra la voluntad del propietario –que fue puesta de manifiesto- y se apoderaron de instalaciones que no les pertenecen.

El Decreto 165/006 dice que “la ocupación parcial o total de los lugares de trabajo, en cuanto modalidad de ejercicio del derecho de huelga, deberá realizarse en forma pacífica”.

Contesta Santiago Pérez Del Castillo: “hablar de ocupación pacífica implica una cierta incoherencia porque no será pacífico ocupar un establecimiento en contra de la voluntad de quien lo dirige”.

La Constitución dice que los habitantes de la República “tienen derecho a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad. No puede ser privado de estos derechos sino conforme a las leyes que se establecieron por razones de interés general”.

No fue una ocupación pacífica –alcanza con ver un video colgado en YouTube- y fue claramente una conculcación: fuimos privados de la libertad de trabajo, la libertad de empresa y el derecho de propiedad. Sin contar, claro está, que también pusieron en riesgo la seguridad personal.

A partir de ese momento los sindicalistas empezaron a utilizar bienes ajenos, no permitieron ingresar al propietario, ni se labró acta de ocupación, se omitió derechos (constitucionales) de los no sindicalizados ni de aquellos que, aun estándolo, pretendían seguir trabajando.

Se dice que la ocupación es una “extensión del derecho de huelga”. Esta ha sido, claramente, una ocupación sin huelga. ¿Por qué? Porque la mayoría de los trabajadores de EL HERALDO realizaban sus tareas normales para la edición del sábado 23.

Es cierto que las ocupaciones son una aberración jurídica (son lisa y llanamente ilícitas). De hecho, el gobierno se cuida muy bien de prohibir las que ocurren en la administración pública y procede a evacuar sin más trámite que una llamada telefónica al Ministerio del Interior. ¿A qué atribuir esta doble moral o doble discurso?

Y la misma “fuerza política” que aplaude aquí y ahora, se cuida muy bien de aplaudir allí también, cuando los trabajadores son expulsados, por ejemplo de los liceos, por la fuerza policial.

Está claro que las ocupaciones causan un enorme daño a la economía nacional, al empleo, a la confianza de invertir y a la paz social.

El Heraldo se privará de percibir ingresos durante el tiempo que dure la ocupación, ve con incertidumbre su viabilidad y su futuro, los clientes que hoy reclaman el producto empezarán a perder interés y se pierden oportunidades de empleo.

Perdemos dinero y negocios, nos endeudamos, perdemos clientes y mercados al no cumplir con nuestros compromisos. ¿Quién pagará por esos daños? ¿Quién se hará cargo?

Las estadísticas cantan: las empresas que han sufrido esto suprimieron áreas y líneas de producción, redujeron puestos de trabajo y tuvieron serias dificultades para recomponer el clima laboral entre los ocupantes y no adheridos. ¿Cree alguien que luego de lo ocurrido el viernes, comeremos perdices y viviremos felices?

Imanuel Kant dice que el papel del derecho es garantizar la libertad. En este caso el derecho ha sido utilizado exactamente para lo contrario, para garantizar los excesos, la violencia, los exabruptos y la falta del más mínimo sentido de urbanidad.

EL HERALDO apelará a la Justicia. Pediremos el amparo para recuperar el control de la empresa que nos pertenece, que tienen 94 años en la familia y que ha sido el cobijo de decenas, tal vez centenares, de familias.

Lo hará convencido de que le asiste la razón, y porque hay decenas de otros empresarios y comerciantes, clientes, lectores, amigos… que esperan con expectativa que la prédica de tres generaciones sea congruente con la acción.

De rodillas, jamás.

Álvaro Riva Rey

Florida, martes 26 de noviembre

 

 

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